Una tercera vía

Una tercera vía

Políticamente Incorrecto

Roberto Camps

México no tendría por qué sumirse en la desesperanza de elegir entre un continuismo pernicioso o una vía radical; entre un partido caduco o un caudillismo intolerante; entre más corrupción e impunidad o la cancelación del nuevo aeropuerto de la CDMX y el perdón anticipado a Salinas et al; entre la trampa o la soberbia maledicente; y si no queda aún claro: entre PRI y AMLO.

Hay la posibilidad real de construir una tercera vía con la participación de los partidos de oposición al régimen y la sociedad civil, que rescaten a México de un estado de emergencia por la violencia y pésima conducción económica.

La experiencia Latinoamericana de construcción de frentes opositores se ha intentado en Guatemala con Rigoberta Menchú; en 2015 llevó a la presidencia de Uruguay a Tabaré Vázquez y ha impulsado avances en Costa Rica. En México un antecedente se dio precisamente hace 29 años con el Frente Democrático Nacional al PARM, PPS, PFCRN y la escisión del PRI, la Corriente Democratizadora que encabezaba el candidato presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Cárdenas resultó ganador de esa elección pero depuesto por la vía del fraude, en donde mucho tuvo que ver el entonces secretario de Gobernación, Manuel Barttlet Díaz, hoy afiliado a Morena. Las vueltas que da la vida.

Las utopías políticas mueven voluntades, así lo creyó en Francia Emanuel Macron, un candidato que no despuntaba en las encuestas, pero convenció a los electores de no repetir la amarga experiencia de Trump en Estados Unidos, y sumó a partidos de polos opuestos para construir un acuerdo político fenómeno que hoy es objeto da la atención mundial.

No se requiere elaborar complejos análisis para concluir que no es viable la actual ruta que lleva el país. Las alternancias políticas en los estados han demostrado su capacidad punitiva hacia gobernadores saqueadores, hoy bajo la acción penal o la persecución; pero sobre todo, han demostrado que sí se puede derrotar a un régimen corrupto.

Por lo tanto, no tendríamos que acostumbrarnos a vivir en un país sin oportunidades ni esperanza, presas del miedo, donde un revólver en una calle solitaria pesa más que el Estado mexicano. No podemos aceptar que nuestros hijos vivan recluidos en sus casas. No debemos aceptar la destrucción de nuestros valores. No debemos hacer como que no vemos las historias de dolor que ocurren a nuestro alrededor todos los días.

Sí es posible en México la segunda alternancia y la consolidación de un proyecto que le dé cambio al país y lo haga avanzar. Aún cuando hay voces pesimistas que anteponen toda clase de obstáculos a la conformación del Frente Amplio Democrático que se ha propuesto, sobre todo aquellas que surgen desde los intereses creados con el régimen, o de quienes de manera simplista le apuestan a una de dos sopas.

En la actual coyuntura, los partidos políticos tienen ante sí el reto de convertirse en instrumento de la sociedad y elaborar una plataforma de propuestas en la cual se plasme la visión de un México distinto, de una visión que recoja el reclamo de la gente, sus aspiraciones.

Como dice Beatriz Mojica: “El ya merito no funciona en el futbol ni en la política”, en los meses que vienen los partidos de oposición y personajes destacados de la sociedad civil tendrán la oportunidad de integrarse al Frente Amplio Democrático y elaborar una plataforma que dé a México la oportunidad de expresar toda su grandeza para que los sueños de la gente se conviertan en realidad.

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