Declaran agente de la DEA y amante de El Chapo

Declaran agente de la DEA y amante de El Chapo

Nueva York. Un agente de la DEA narró con gran detalle cómo dirigió la captura de El Chapo en Mazatlán en 2014,

pero dejando en duda si fueron agentes estadunidenses los que encabezaron el operativo, entre otras preguntas, mientras que una amante del narcotraficante ofreció detalles íntimos de su vida con Joaquín Guzmán Loera, incluyendo su escape pocos días antes del mismo operativo, y que por primera vez en este juicio de El Chapo incluye lágrimas.

El agente de la DEA Víctor Vázquez declaró que trabajaba como enlace con sus contrapartes mexicanas con la función de “asesor y brindar información” a las fuerzas antinarcóticos mexicanas, su narrativa de los operativos lanzados para la captura de El Chapo giró en torno de las órdenes que él dio en todo momento a la unidad de élite de la Marina mexicana con la que estaba supuestamente “incrustado”.

Más aún, en imágenes entregadas a la fiscalía para presentar en ese juicio, Vázquez estaba vestido en el mismo uniforme de combate que usaban los marinos mexicanos, y armado como ellos.

Todo empezó con la captura de El Nariz, operador clave de Guzmán, en un operativo en Culiacán que se realizaría a lo largo de una noche de febrero de 2014 tomando por asalto un total de cinco casas al cazar a El Chapo.

Casi lo lograron, pero Guzmán se fugó junto con una amante, una trabajadora y su asistente el Cóndor por uno de los famosos túneles debajo de la tina en uno de los baños de las cinco casas que fueron tomadas por asalto esa noche. Sin embargo, habían logrado expulsarlo de Culiacán.

Cinco días después, el 21 de febrero de 2014, Vázquez y el grupo de marinos mexicanos viajaron a Mazatlán en vehículos no marcados para buscar al capo. Pero primero fueron a un Walmart a buscar ropa de playa para disfrazarse de turistas.

El día siguiente, operando con inteligencia enviada de oficinas de la DEA y de la agencia de Investigaciones del Departamento de Seguridad Interna, llegaron al hotel Miramar, contó el agente. “Espero que no haya túneles en este hotel”, bromeó.

Vásquez dijo que los marinos ingresaron al hotel para dirigirse a la habitación del 4 piso donde sospechaban se encontraba El Chapo mientras él se quedó abajo. De pronto escuchó por su radio “7-7-7 confirmado”, y con ello “supe que lo tenían”. Fue al estacionamiento “y cuando llegue tenían a El Chapo de rodillas e hice la identificación… caminé hacia él y dije ‘eres tú, eres tú’. De ahí regresaron a una base y pronto El Chapo, su asistente Cóndor, un almirante, cuatro marinos y Vázquez viajaban a bordo de un jet Lear de la Marina volando hacia la Ciudad de México.

Guzmán Loera escuchó todo con gran atención, tal vez enterándose por primera vez de varios detalles sobre cómo fue capturado en esa ocasión.

Pero aparentemente, según la defensa, ese no es todo el cuento.

Eduardo Balarezo, uno de los abogados de Guzmán, inicio el contra interrogatorio haciendo una serie de preguntas que visiblemente incomodaron al testigo. Preguntado si había sido el único estadunidense en el operativo contra El Chapo, Vázquez se limitó a confirmar que había sido el único de la DEA. El abogado intentó indagar si hubo otros estadounidenses en el operativo, pero la fiscalía fue apoyada por el juez en objetar las preguntas sobre ese tema.

Preguntado si el agente de la DEA había estado armado, Vázquez primero evitó responder, pero Balarezo le mostró la misma foto de él que había proporcionado la fiscalía y el testigo tuvo que reconocer que tenía en su mano un “rifle de asalto”, y evitó responder si contaba con la autorización para esa arma de autoridades mexicanas.

Vázquez le aseguró a Balarezo que él nunca subió a la habitación del hotel, y que la mano que aparece sobre la cabeza de El Chapo en la famosa foto de su captura no era suya. Sin embargo, esto contradice otras versiones que se reportaron, con base a entrevistas con funcionarios estadunidenses sobre el operativo en 2015 que informaron que fueron agentes de la DEA y alguaciles disfrazados de marinos mexicanos quienes capturaron al capo en su habitación de hotel [https://www.proceso.com.mx/410928].

El testimonio del agente de la DEA concluyó sin respuestas a estas interrogantes.

Mientras tanto, una prisionera tomó su turno en el banquillo de testigos, con breves miradas incómodas entre ella y el acusado. Lucero Guadalupe Sánchez López, la amante de El Chapo quien escapó con él durante el operativo en Culiacán y que algunos han llamado la “narco-diputada” -fue legisladora estatal de Sinaloa pero destituida al descubrirse su historia con El Chapo -llegó como testigo cooperante de la fiscalía contra quien consideraba a veces como novio y hasta esposo.

Informo que ha vivido en una cárcel estadunidense durante el último año y medio, que se declaró culpable de conspiración de tráfico de cocaína y otras drogas en octubre del año pasado, y que firmó un acuerdo de cooperación con la fiscalía a cambio de una posible reducción de su condena pendiente.

Dijo que conoció a “Joaquín” en 2011, que él la puso a trabajar primero en el manejo y compra de cargamentos de cientos de kilos de mariguana “buena, bonita y barata” en la sierra de Durango. A veces compraba producto no tan bueno, dijo, porque los cultivadores “eran gente de bajos recursos y trabajaban demasiado”.

Pero en su testimonio ofreció una imagen de una joven atrapada en el mundo de El Chapo, a veces asustada por él y por ello tratando de “tenerlo contento” y buscando evitar que se involucrara a sus propios hermanos en el negocio.

Preguntada sobre su relación, respondió: “sigo confundida porque pensaba que era una relación de pareja”. Poco después comentó que “a veces lo quería, a veces no…”. Nunca mencionó a Emma Coronel, quien estaba entre el público hoy.

Cuando regresó al banquillo para continuar su testimonio después de un receso, empezó a llorar al ver hacia el acusado. Ante ello, el juez ordenó otro receso de cinco minutos antes de reiniciar la sesión.

La historia continuará el martes próximo al reanudarse este juicio.

back to top