Vocero de la CRAC y sus hijos se sentían más seguros en la Ciudad de México que en Guerrero

Vocero de la CRAC y sus hijos se sentían más seguros en la Ciudad de México que en Guerrero

--En los hechos estaban desplazados del estado, por amenaza de presuntos delincuentes

SNI, Chilpancingo, 28 de marzo.- El vocero de la Policía Comunitaria (PC) de Tixtla, Gonzalo Molina González se encuentra desaparecido desde la noche del 26 de marzo junto con dos hijos: un varón, una mujer y su yerno, la esposa del dirigente social, Ausencia Honorato Vázquez “se encuentra destrozada”.

La mañana del jueves 28 de marzo, un grupo de activistas de diferentes organizaciones sociales llegó a las instalaciones del Congreso local para escuchar un posicionamiento que harían los diputados de Guerrero en torno a la desaparición del vocero de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).

Roberta Campos Abarca, profesora que ha dado acompañamiento al trabajo de la PC en Tixtla reprochó la forma en que los diputados del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) prolongaron la sesión del jueves, cuando en casos como el que enfrenta la familia Molina González, el tiempo es un factor que siempre opera en contra.

“Es muy doloroso que los diputados pierdan el tiempo en una situación trivial, cuando la vida de nuestros compañeros está en riesgo, tenemos horas esperando a que nos escuchen y no lo han hecho”, anotó.

El reclamo se escuchó después de que parte importante de la fracción parlamentaria de Morena acompañara a la diputada Yoloczin Domínguez, quien convocó a rueda de prensa para desmarcarse de comentarios racistas emitidos vía redes sociales en contra de un regidor de Acapulco, el cual pertenece a su mismo partido.

Para entonces habían pasado cuatro horas de que los activistas del magisterio disidente, de la CRAC y del Sindicato de Trabajadores del Colegio de Bachilleres (SUTCOBACH) llegaran a las instalaciones del Poder Legislativo.

Campos Abarca explicó que Molina González fue privado de libertad junto con dos hijos mayores de edad: un varón, una mujer y su yerno.

“Para nosotros estar aquí sentados cuatro horas sin hacer absolutamente nada es desesperante, sobre todo cuando vemos que la esposa de Gonzalo está completamente devastada, dice que ella no quiere saber de nada, que está muy dolida por esta situación”.

La profesora explicó que desde que Molina González salió del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Chilpancingo, el 28 de febrero pasado, tuvo que salir del estado de Guerrero a partir de las amenazas de muerte que pesaban en su contra.

Explicó que anteriormente, supuestos integrantes del crimen organizado habían amenazado a sus dos hijos y estos tomaron la decisión de abandonar su natal Tixtla.

Gonzalo y sus hijos no se habían visto desde que salió de prisión, el 28 de febrero y acordaron encontrarse en la Ciudad de México, durante la marcha a favor de la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, en los hechos registrados la noche del 26 de septiembre de 2014.

“Ellos no se habían visto, se fueron a encontrar allá porque pensaron que estando allá, que yendo a la marcha en la Ciudad de México estaría más protegido, sin embargo, se fueron en un taxi y desaparecieron”.

La activista, lamentó que en el Congreso se diera prioridad a una discusión de tipo personal y se dejara de lado un asunto que tiene que ver con la vida de varios seres humanos.

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